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Adam Reed, grandes Lecciones de un Jugador de Fútbol Americano De 1,32 Metros

 

Medir 1,32 y pesar 45kg es un problema cuando quieres practicar deporte de competición, y más aún si es un deporte físico como el fútbol americano. Pero existe gente como el joven Adam Reed al que los problemas de este tipo lo único que le provocan es la risa. Su madre adoptiva se dio cuenta pronto de que el chico no crecía a un ritmo normal, pero tras consultar a diversos especialistas, ninguno ha sabido darle explicación de por qué a sus 17 años sigue siendo tan pequeño.

No obstante, el tamaño de su valor es inversamente proporcional al de su cuerpo. Porque valor es lo que hace falta para ponerte a correr hacia una persona que intenta placarte y que te saca 70 centímetros y pesa más del doble que tú. Adam lleva toda su vida jugando al fútbol americano, pero este año, ya el último en el Instituto, se ha visto obligado a formar parte del equipo principal de la Heritage High School. Ojo, que no cualquiera puede llegar a jugar en un conjunto que ha sido cinco veces campeón estatal en la Clase 5A. Pero más allá de los trofeos y las victorias, podemos aprender cosas muy valiosas de la historia de Adam.

Convierte tus desventajas en ventajas

Ser tan pequeño está claro que es un problema cuando Adam tiene que medir su fuerza con otro jugador. Pero también es verdad que es más difícil atraparlo. En su posición de running back, la capacidad para escabullirse de sus rivales por huecos que para otros son inexistentes es un plus. Las desventajas solo son tal si las aceptas y no haces nada por buscar el lado bueno.

Si quieres ser igual, no pidas que te traten distinto

La dureza del fútbol americano puede hacer pensar que tratan a Adam de manera distinta que al resto de jugadores, con menos exigencia y más margen de error. Nada de eso. En el primer partido de la temporada, Reed no fue capaz de bloquear a un defensor, y su entrenador lo mandó directo al banquillo. A la siguiente opción no falló. El técnico le dijo a la madre de Adam: “lo único que te puedo prometer es que no le pediremos nada que no creamos que es capaz de hacer”, y poco es lo que no puede hacer.

Te pueden faltar muchas cosas, pero nunca actitud

Adam compensa la visible desventaja física con ganas, tanto en los entrenamientos como en los partidos. Todos los entrenadores que ha tenido coinciden: “si pedimos a los jugadores que hagan 10 repeticiones, él hace 12”. Y a alguien que en cada momento demuestra sus ganas, es muy difícil pararlo.

La grandeza está en nuestro interior

Sí, lo sé, topicazo. Pero aquí había que ponerlo por obligación. Porque puede que a Adam lo veas pequeño, pero cuando le ves coger el balón no dudas del gran valor del chaval. Y es que las limitaciones solo nos las pone nuestra cabeza.

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