El brócoli podría reducir los síntomas del autismo

 

Investigadores del Hospital MassGeneral Infantil y de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins encontraron evidencia de que el tratamiento diario con sulforafano, una molécula que se encuentra en alimentos como el brócoli, el coliflor y los repollitos de bruselas, puede disminuir algunas manifestaciones del autismo. En su trabajo, los especialistas describieron cómo los participantes que habían recibido una dosis diaria de ese componente  mostraron una mejoría en dos evaluaciones de comportamiento y comunicación en tan sólo cuatro semanas. Si bien destacaron que se deben realizar más investigaciones para sacar conclusiones sobre el beneficio  terapéutico de sulforafano, los resultados son, de por sí, alentadores.

“Existen algunos informes, anecdóticos, que ha sugerido que los niños con autismo pueden tener una mejoría en la interacción social y, a veces en sus habilidades lingüísticas, cuando tienen fiebre”, remarcó Andrew Zimmerman, uno de los autores del proyecto.

De este ensayo piloto participaron 44 jóvenes, de entre 13 y 27 años, que habían sido diagnosticados con trastornos del espectro autista de moderado a grave. Algunos fueron tratados con una dosis diaria de sulforafano extraído de los brotes de brócoli, y otros tomaron un placebo. Ni los investigadores, ni los participantes ni sus cuidadores sabían quién estaba recibiendo el medicamento.

Para valorar el impacto del método, todos los participantes fueron sometidos a pruebas de comportamiento e interacción social al comienzo del estudio y luego en las semanas cuatro, 10 y 18 después del inicio del proyecto. Éste se interrumpió a las 18 semanas, y, un mes más tarde, se realizaron evaluaciones a 22 participantes.

Según la directora del estudio, Kanwaljit Singh, las puntuaciones de cada una de los exámenes fueron significativamente mejores para los 26 participantes que habían recibido sulforafano que para los 14 que habían tomado el placebo. Las mejorías se notaron, principalmente, en factores como la irritabilidad, el letargo, los movimientos repetitivos, la hiperactividad, la motivación y los gestos; así como en la interacción social y en la comunicación verbal.

Antecedentes

El sulforafano es un compuesto que fue aislado por primera vez en la década de 1990 por Paul Talalay, profesor en la Universidad Johns Hopkins. Su grupo también encontró que dicha sustancia química es compatible con los aspectos clave de la respuesta celular al estrés. Zimmerman, quien ya había analizado el papel de la fiebre en el autismo, trabajó junto con el grupo de Talalay para analizar los posibles beneficios del sulforafano en el tratamiento del autismo.

Aunque el mecanismo del autismo y otros trastornos del espectro del autismo siguen siendo en gran parte desconocidos, se sospecha que intervienen distintas alteraciones moleculares, incluyendo algunos relacionados con la respuesta al estrés celular.

Con reservas

“Las mejoras observadas en la capacidad de respuesta social eran particularmente notables”, remarcó Zimmerman, quién a su vez añadió que ésta fue la primera vez que se observó una mejoría estadísticamente significativa con el empleo de medicamentos en tratamiento del trastorno autista. Sin embargo, los expertos subrayaron que los beneficios no fueron para todos iguales: cerca de un tercio no presentó ninguna mejoría. Además, el estudio debería repetirse con un grupo mayor de participantes.

El autismo es una condición que presenta más interrogantes que respuestas. Existen varias teorías respecto de sus  causas y cómo encarar el tratamiento. Muchos especialistas sugieren un enfoque multidisciplinario, que incluye, entre otras cosas, una dieta que propicie el consumo de alimentos libres de conservantes y exceso de azúcar, entre otras cosas. Si bien hay varios escritos respecto de cómo la dieta podría incidir en el autismo, todavía no hay estudios concluyentes que permitan asegurar que seguir un régimen en particular sea determinante para superar la condición. De todos modos, éste informe no deja de ser esperanzador, ya que abre una puerta a una posible línea de terapia.

Fuente: ABC.es

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