La exposición repetida a actividades libres o tareas de la vida diaria ofrece a los más pequeños aprendizajes funcionales que les aportan experiencias significativas, además de favorecer su desarrollo psicomotor, intelectual y social. Para ello, el ambiente tiene que ser motivador y familiar favoreciendo el aprendizaje, como puede ser el colegio o el hogar.

Los niños/as con Autismo necesitan exactamente lo mismo que el resto de niños/as. Esto es algo obvio pero que en ocasiones se olvida, es por ello que las rutinas y tareas en el hogar deben ser las mismas que para el resto de niños/as. Todos los niños/as desayunan, comen o cenan, todos los niños/as se duchan, juegan y van de paseo… Todos los niños/as necesitan orden y estructura en su vida práctica, pero para los niños/as con Autismo esto puede suponer el paso entre comprender lo que se espera de él y por tanto poder participar o vivir en un ambiente hostil y amenazante.

¿Cómo deben ser las rutinas para que exista aprendizaje?

 
“Los niños se asombran al descubrir el mundo que les rodea, lo que ven”
Autora de Educar en el Asombro 
 
 
 

Las claves para interaccionar y desenvolverse en el mundo no son explícitas, y está en cada uno de nosotros el trabajo de descubrirlas o aprenderlas. Si además añadimos dificultades en la comprensión de claves sociales, en la interacción, en hacer inferencias, dificultades para anticipar, en la comunicación, entre otras, las personas con autismo tienen un reto aún mayor para descubrir estas claves. Nuestra función es facilitar la comprensión del ambiente usando los apoyos necesarios y realizando las adaptaciones pertinentes en el entorno de aprendizaje para que sea el mismo niño/a quién pueda descubrir el mundo seguido de su motivación.

 
 
“El verdadero reto en el Autismo es conseguir que los niños/as también se asombren al descubrir el mundo.”
  
 
Ana de Ramón Bellver, Terapeuta
 
 

Cuando hablamos de rutinas, nos referimos a actividades de la vida cotidiana del niño/a y su familia. La rutina tiene que despertar la curiosidad, para ello se puede utilizar los centros de interés de cada niño/a. Las normas deben ser flexibles y no impuestas por el adulto y por supuesto deben cumplir un objetivo claro, por ejemplo: comemos para alimentarnos y poder vivir, jugamos para divertirnos y pasarlo bien, nos vestimos para ir protegidos y no pasar frío.

La rutina aporta seguridad, favoreciendo el orden y la autodisciplina del niño/a y ayuda a crear hábitos imprescindibles para su vida adulta. Repetir tareas sin sentido hace que el niño/a actúe de forma robotizada o mecánica sin que exista un aprendizaje e interiorización de lo que está realizando.

 

Sin libertad y motivación no podemos hablar de verdadero aprendizaje. Para que exista aprendizaje y no adiestramiento, el niño/a debe estar motivado y ser partícipe en este proceso. Este principio es universal. Es decir, para todos los niños y niñas, sean cuales sean sus características. 

 

¿Por dónde empezamos?

 

Los niños/as están en constante aprendizaje desde que se despiertan hasta que se duermen por la noche, absorbiendo toda la información. Es por esto, que la familia es la mayor impulsora de su desarrollo, es decir, quien más cosas puede enseñar a sus hijos/as a lo largo de todo un día.

El autismo repercute en diferentes áreas del desarrollo. Es muy importante conocer bien en qué etapa evolutiva de cada área se encuentra el niño/a, esto significa que puede darse que exista un juego sensoriomotor correspondiente al los primeros años de vida sin simbolismo e interacción con iguales, pero sí tener presencia de lenguaje o poder realizar tareas cognitivas más complejas.

El desarrollo en los niños/as con autismo no ocurre de forma uniforme en las diferentes áreas de desarrollo, por lo tanto debemos saber qué apoyos necesitará para la realización exitosa de cada tarea. Respetar y conocer los periodos sensitivos de cada niño/a es crucial para su aprendizaje y sobretodo para la adquisición de actividades básicas de la vida diaria como por ejemplo el control de esfínteres, la alimentación y los hábitos de higiene personal.

Además, en el caso del Autismo es necesario conocer el perfil sensorial del niño/a que nos dará las claves para saber qué ayudas necesita en su día a día. Por ejemplo, si un niño/a tiene hipersensibilidad en la boca, tendrá dificultades para lavarse los dientes y para comer. En este caso, tendremos que crear una rutina de alimentación y de higiene muy motivadora y aplicar soluciones y estrategias en el mismo momento en el que tiene lugar la rutina

A continuación te proponemos 4 ideas a tener en cuenta a la hora de comenzar a crear rutinas:

1. Creamos rutinas básicas: establecemos un horario, un espacio físico y unas normas. Esta información la debe saber el niño/a, podemos utilizar apoyos visuales. Por ejemplo, para la rutina de dormir: el lugar será la habitación y para ello tenemos que dar las buenas noches y hacer pipi. La hora será entre las 21.30h-22.00h.

Las rutinas básicas pueden ser: desayunar/comer/merendar/cenar, vestirse, ducharse/lavar dientes/pipi, jugar, dormir, ir al parque…

2. Constancia. Mantendremos en el tiempo las rutinas y daremos la oportunidad al niño/a de que participe de forma activa en ellas.

3. Introducimos rutinas específicas: una vez el niño/a ha interiorizado las rutinas básicas y ya ha creado hábitos, podemos introducir rutinas específicas que variarán en función de la edad del niño/a, de sus gustos e intereses y de las costumbres familiares. Las rutinas específicas no tienen porqué darse todos los días. Es el caso de las actividades extraescolares. Además crearemos nuevas rutinas en función de lo que nos interese trabajar, por ejemplo;

 

RUTINA OBJETIVO
Jugar. Pictograma ARASAAC

 

Juego dirigido

  • Mejorar contacto ocular
  • Imitar
  • Vocalizar
  • Desarrollar la atención conjunta
  • Toma de turnos
  • Crear juegos partiendo de elementos concretos: inventamos un juego con una pelota, un caballo y un tren.
Ordenador. Pictograma ARASAAC

 

Ordenador

  • Pedir dibujos/canciones
  • Usar y manejar el ratón y el teclado
  • Fomentar la lectoescritura
  • Discriminar estímulos auditivos
  • Utilizar el ordenador para hacer búsquedas de información para hacer un trabajo.
estar tumbado. Pictograma ARASAAC

 

Relajación

  • Reconocer emociones básicas: contento, enfadado, triste.
  • Usar y pedir elementos relajantes: hamaca, música, masaje…
  • Elegir música.
  • Identificar el grado de ansiedad en sí mismo.
  • Identificar elementos, situaciones y personas estresantes para uno mismo.
 
 

 

 

Fuente: http://www.dobleequipovalencia.com