Adolescente usa su ingenio para ayudar a ciegos

 

Un momento de oscuridad le “prendió el bombillo” a Gabriel Rullán Romero, un adolescente de 16 años que terminó inventando una muñequera que vibra cuando la persona se acerca a un obstáculo.

Su proyecto utiliza la plataforma  Arduino, es decir, un microcontrolador de placa simple diseñado para facilitar el uso de la electrónica en proyectos multidisciplinarios.

Con este proyecto que podría facilitar la vida de personas no videntes, el estudiante de la escuela WALKS Webs en Mayagüez,  ganó en febrero pasado el primer premio en la categoría de ingeniería mecánica a nivel de Distrito Escolar y a nivel de Región educativa el tercer lugar.

“La idea de hacer este proyecto salió de la pregunta sobre ¿cuán bien una persona se conoce su casa después de vivir en ella más de diez años? Siempre pensamos que nos la sabemos al pie de la letra. A nosotros (en casa) se nos ocurrió tratarlo, pero con los ojos cerrados. No pudimos”, comenzó diciendo.

“Chocamos bien rápido y empezamos a tumbar cosas. Así es que se nos ocurrió hacer algo que nos ayudara a navegar por un lugar determinado, sin tocar nada y sin tener algún contacto físico con los objetos alrededor”, acotó.

Su madre, Wilma Romero Falcón, lo recuerda como un niño que creció con mucha imaginación. “Él creció con Legos y tiene esta inventiva. A él mismo se le ocurrió (la idea) en un momento en que se fue la luz en la casa”, destacó la trabajadora social.

Es así que, puso manos a la obra con un sensor que rebota ondas. El joven  utilizando un controlador, aplicó el conocimiento básico adquirido de la ingeniería de su padre José Rullán Vega, quien es ingeniero, para desarrollar su idea.

“Lo que hace, es que el ultrasonido lee la distancia entre un objeto, lo convierte en un código que se lo pasa al motor de vibración y dependiendo de la distancia, mientras más se acerca (el objeto) más vibra”, ilustró el aprendiz.

Desarrollo por etapas

El primer prototipo utilizaba el sensor sosteniéndolo en la mano. Luego el joven construyó una base fija sobre una espinillera que guardaba en el cajón de cuando jugaba soccer, y le colocó pedazos impresos de plástico en 3D y una batería de teléfono.

“Está programado para que desde 125 a 0 centímetros comience a vibrar. Al llegar a cero vibra en su máxima potencia”, señaló el inventor durante su más reciente presentación en el Recinto de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico, donde se celebró el Arduino Day 2016 el pasado sábado 2 de abril.

El invento está en fase de mejoramiento  destacó Gabriel,

Después de mejorar el modelo y hacerlo más cómodo y eficiente, el siguiente paso es estudiar su costo eficiencia, colocándole baterías que duren más y cuesten menos dinero.

El modelo actual ya va por sobre $100 dólares. La meta es bajar el costo del prototipo para poderlo vender.

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